Estas situaciones siempre implican heridas en nuestras almas y nos hacen reflexionar sobre lo incierto de nuestro propio futuro y el legado que estamos dejando para cuando nos toque marchar.
Es indudable que nuestra existencia tiene un porque y es única e irrepetible. Pero ¿como estamos enfrentando esta existencia? Somos barcos que tenemos un puerto de destino y nos movemos hacía él con firmeza y determinación; o solamente somos barcos a la deriva pasando el día a día y dejándonos llevar por la corriente que mejor nos acomode el día de hoy.
Creo que es sumamente importante tener claros cuales son nuestros objetivos en la vida, tener una estrategia lo mejor diseñada que sea posible, un código de ética y comportamiento muy firme y bien cimentado; así como determinadas nuestras prioridades en la vida. De otra forma cuando llegan los huracanes que continuamente golpean y revuelcan nuestras vidas; inevitablemente quedaremos desubicados, al garete y buscando cualquier nuevo puerto.
Es importante que lo que hacemos, lo hagamos por convicción, que realmente nos apasione y nos llene. Que nos guste nuestro trabajo y nos desarrollemos en él con gusto y dedicación, ya que es de ahí de donde obtenemos los recursos necesarios para plantear y diseñar nuestro futuro, nuestra familia, la descendencia que dejaremos al partir.
En mi caso, tengo muy claro que mi máxima prioridad en la vida es mi familia y que quiero brindarles lo mejor que pueda en la vida. Pero no solo me refiero a la cuestión económica y lo que de ella deriva, sino muy por encima, lo mejor de mi como persona. El mejor ejemplo, los mejores principios, enseñarlos a ser buenas personas que valoran a los demás por lo que son y tienen dentro, no por lo que tienen y lucen por fuera. Que no tiene ningún merito en la vida lo conseguido con trampas, de manera deshonesta y pasando por encima de los demás bajo el argumento de ser más listo o más astuto.
Que en el día a día vean que la vida se construye brindando lo mejor de nosotros a nuestra empresa, a nuestros clientes, a nuestros semejantes. Que es muy importante poner nuestro mejor esfuerzo en lo que hacemos y sobre todo que lo hacemos con convicción y pasión.
Estoy convencido que esta forma de enfrentar la vida es la que nos hace lograr que nuestro trabajo sea algo que nos apasiona y nos gusta, pero que no esta por encima de nuestras prioridades primarias, sean estas las que sean.
Muchas personas toman su trabajo como una imposición, con flojera, sin gusto y tristemente al salir del trabajo eso es lo que se llevan: falta de motivación, flojera, apatía. Así es como viven el resto de su vida y lo que les transmiten a sus hijos, que el trabajo es un mal necesario y que la vida es mala porque tengo un mal trabajo, que no me alcanza el dinero, que mi jefe es un maldito que quiere hacerme la vida más pesada, que la lealtad a la empresa y los principios son basura.
Esos hijos ven ese panorama y por supuesto deciden que no es eso lo que quieren y toman el camino fácil de la delincuencia y la deshonestidad. No conocen un código de ética y principios, conocen que el dinero es lo que manda y tristemente tarde o temprano se terminaran dando cuenta que ese camino no era el indicado.
Mi muy querido México vive una gran crisis debido a esto que les expongo, pero estoy seguro que la gran mayoría estamos en el camino adecuado y con mucho esfuerzo y mucha dedicación, pero lograremos darle la vuelta a la moneda. Somos un gran país, poblado en su mayoría por grandes personas y nos merecemos un gran futuro.
Gracias por permitirme compartir con ustedes mi visión de la vida. Son bienvenidos sus comentarios e incluso sus criticas, siempre y cuando sean respetuosas y constructivas.
¿Ustedes trabajan para vivir o viven para trabajar?











