Se convertía así en la primera empresa que eliminaba el tóxico de todos sus productos. Como cuenta el director de la compañía, Liberto Folch, “decidimos retirarlo porque aparecieron los primeros estudios que demostraban que el BPA tenía efectos negativos en el desarrollo del niño y en su sistema inmunológico”.
Bebé Due utiliza Poliestersulfona (PES) para fabricar las botellas de los biberones. El PES se caracteriza por tener un tono color miel. Además de no liberar BPA, es más resistente a los golpes y al desgaste por el uso y lavado.
Bebé Due no solo apostó por retirarlo de sus biberones, sino que las vajillas, tazas, termos y cubiertos también están libres de BPA.
Un estrógeno con efecto acumulativo.
El problema del Bisfenol A radica en que si el biberón se calienta a altas
temperaturas, pequeñas cantidades de Bisfenol A pueden pasar al alimento
contenido.
Una vez el tóxico ha emigrado a la comida o bebida, el bebé lo consume
y al no metabolizar el BPA el efecto en su cuerpo es acumulativo. Al ser un
producto químico que mimetiza la acción de los estrógenos, hormonas femeninas e interfiere en la acción del ciclo hormonal natural, puede llegar a provocar una serie de trastornos que van desde desajustes hormonales a problemas en el sistema nervioso.
Las investigaciones recientes han relacionado su consumo con mayor riesgo de problemas endocrinos y otras patologías como el cáncer de mama o la diabetes.
El BPA fue concebido en 1936 por investigadores ingleses que
buscaban producir estrógenos artificiales para su uso en farmacia.
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