1. Hidratación, con o sin sed, el agua el mejor aliado: El consumo de agua en verano es clave para mantener el cuerpo en equilibrio. Más de los 8 vasos recomendados el líquido no puede faltar. Un cuerpo hidratado se recupera más rápido de la exposición al sol y del exceso de alimentos.
2. Tomar alimentos más saciantes. El peor enemigo de una alimentación saludable son las tentaciones entre comidas. Algunos alimentos con gran aporte energético ayudan a saciar el hambre: huevo duro, queso fresco, palitos de cangrejo, gambas, salvado de avena, atún al natural, sardinas en conserva. Alimentos que evitan comer en exceso y cargar el cuerpo con muchas calorias.
3. Controlar los condimentos. Evitar los azúcares añadidos de la mostaza dulce o el kétchup y apostar por aliños sanos como la soja, las especias, el ajo, la cebolla, la mostaza de Dijon o el vinagre.
4. La comida nocturna la más ligera: Es el momento en que el cuerpo va a entrar en reposo, una comida pesada nocturna puede además de causar malestar crean incluso pesadillas por culpa de la pesadez. Cenar por lo menos 3 horas antes de ir a la cama nos asegura un descanso más profundo.
5. Realizar un día de ayuno: Un día para limpiar el cuerpo, para sentirlo sin recargarlo. Solo mantenerlo con líquidos. Aprovechar el descanso para hacerlo de manera general. Un libro, música o simplemente aprovechar para sentir más el cuerpo. Luego retomar la alimentación con alimentos suaves y poco a poco volver a la rutina.
6. Reducir consumo de azúcar y sal. No sobrecondimentar. Los alimentos en sí traen un poco de sal y azúcar. Enseñarle al paladar a sentir los sabores. Evistando el consumo excesivo de azúcar se restan calorías y evitando el exceso de sal se gana salud cardiaca.
7. Un bronceado armónico: El consumo de betacarotenos ayuda a un mejor bronceado, previene la vejez prematura e incluso el cáncer de piel. Está sustancia la encontramos en alimentos como zanahorias, albaricoques, perejil, espinacas. Claro está que la exposición al sol no debe ser excesiva y utilizar crema solar también es clave para la salud de la piel. Un sombrero y una sombrilla nunca están de más si el tiempo de exposición solar será largo.
8. La fibra como aliada de la digestión: Cambios de lugar y de dieta habitual pueden general malestares digestivos, por ello el consumo de fibra ayuda a prevenir trastornos como el estreñimiento e incluso el cáncer de colón (arroz integral, muesli, pan integral, alubias, garbanzos, lentejas, higos secos, ciruelas secas) y la soluble (frutas, verduras y legumbres) que luchan contra el colesterol, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
9. Incrementar consumo de antioxidantes: Para mantener la piel y el cuerpo con mayor vitalidad. Los principales antioxidantes son la vitamina C (cítricos, cerezas, fresas, kiwis y hortalizas crudas), vitamina E (germen de trigo, frutos secos, aceite de oliva virgen, semillas germinadas), carotenoides (zanahoria, calabaza, melón, albaricoque, mango, verduras de hoja verde), licopeno (tomate rojo, sandía, salsa de tomate), luteína (vainas, espinacas, verduras de hoja verde, yema de huevo), selenio (pescado, cereales, nueces o coquitos de Brasil), zinc (marisco, pan integral), y aminoácidos azufrados (huevos, pescado).
10. El ejercicio y los estiramientos: Para lo grar el equilibrio perfecto es clave realizar alguna actividad física a diario. Aunque no sea muy intenso es importante ya que ayuda a digerir mejor los alimentos y a mantener la mente más vital. Vale todo: caminar, correr, nadar, saltar, montar en bicicleta, incluso ejercicios en pareja son válidos. Un equilibrio entre buen comer y ejercicio son la clave de un verano saludable.
- Sección: Ingredientes
- Tópico: Listas Darwin
- Etiquetas: Alimentación, verano, cuidados, 10 consejos






















