Las autoridades sanitarias dicen que se trata de una medida preventiva, y que los niveles detectados no constituyen un riesgo para la salud humana.
Sin embargo, algunos países como Corea del Sur, ya han paralizado todas las importaciones de productos avícolas y porcinos procedentes de Alemania.
Origen de la contaminación
Al parecer algunos aceites que se utilizan generalmente para la elaboración de biofuel, fueron a parar a los procesos de elaboración de piensos en la fábrica Harles & Jentzsc.
La fábrica de comida para animales suministró a su vez toneladas de estos piensos no aptos para el consumo a varias explotaciones de porcinas y avícolas, la mayoría en el estado de Baja Sajonia.
El Ministerio de Agricultura alemán ha indicado que se ha prohibido sacrificar los animales y sacrificar su carne hasta que se certifique que el consumo es completamente seguro.
Un problema detectado hace tiempo, pero ...
Un laboratorio independiente ya había detectado la presencia de dioxinas en marzo del año pasado. La cantidad duplicaba los niveles aceptables de dioxina que se pueden utilizar en los piensos (0,75 nanogramos por cada kilo de ácidos grasos).
El Gobierno alemán ha asegurado que no tuvo conocimiento del hallazgo hasta el 27 de diciembre pasado y el Ministerio de Agricultura no fue capaz de aclarar por qué se produjo este retraso en el intercambio de información.
El diario alemán Hannoverschen Allgemeinen Zeitung reveló que los fabricantes de los piensos contaminados han utilizado durante largo tiempo grasas y aceites industriales no aptos para el consumo animal o humano.
Medidas que llegan tarde
La semana pasada ya se prohibió a más de 1.000 granjas vender huevos, el principal producto afectado por la contaminación.
En un principio se pensaba que ninguna de las partidas afectadas había llegado al extranjero, pero hoy la Comisión Europea confirmo que dos de los lotes afectados llegaron a Holanda y el Reino Unido.
Pese a que el Ejecutivo alemán insiste en que aún no está clara la procedencia de la contaminación, hasta el momento se han localizado 150.000 toneladas de estos productos contaminados y destinados a la alimentación de cerdos y aves.
Perdidas millonarias
La Agencia de Estándares Alimentarios británica (FSA) ha confirmado la noticia, pero ha tratado de calmar los ánimos explicando que los huevos no suponen un riesgo para las personas debido a que han sido diluidos con otros productos. La dioxina es un agente cancerígeno para los humanos.
El presidente de la federación alemana de Agricultores y Ganaderos, Gerd Sonnleitner, ha cifrado entre 40 y 60 millones de euros las pérdidas semanales de los ganaderos afectados por el cierre de sus factorías.
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