Dos acontecimientos recientes sugieren que muy seguramente la industria alimentario se enfrentaría a grandes presiones por parte de los consumidores y reguladores.
El primero es la propuesta en Suecia de obligar a las compañías de envases y de fabricación de alimentos, para que presenten planes sobre cómo van a eliminar el BPA de los revestimientos de resina epoxi.
La segunda fue una moción en la asamblea de accionistas de Coca-Cola, impulsada por grupos de presión, instando a los directivos a emitir un informe sobre la estrategia para lidiar con la incertidumbre pública acerca de la seguridad del BPA.
Se abrió la veda
Una plataforma conformada por los comités científicos más respetados en el mundo, ha declarado que el uso de BPA es seguro en los materiales en contacto con los alimentos, al menos en los niveles actuales.
Sin embargo, varias instancias regulatorias y algunos miembros de la comunidad científica opina lo contrario y cree que el BPA sí constituye un peligro.
La decisión de la Comisión Europea el año pasado de ignorar la opinión de sus científicos y prohibir las botellas de policarbonato que contengan BPA en la región, es una muestra de que los criterios políticos y electorales pesan más que los científicos.
Pero si uno de los brazos de la Unión Europea parece no estar plenamente convencido de la opinión de sus expertos, ¿no es normal que el público también albergue dudas?
Un impulso peligroso
Se podría pensar que las presiones anti BPA se limitan solo a los ámbitos políticos y regulatorios en Suecia, Dinamarca o Canadá. Pero no es así, los grupos de presión después de buscar eco en la prensa y en los políticos han decidido acudir a los accionistas de las empresas.
Y han tenido eco. Al menos un 26% de los accionistas de Coca-Cola han votado a favor de que la compañía tomara una posición en contra del BPA. La dirección de Coca-Cola no ha cedido,pero año a año esta moción va ganando adeptos entre los accionistas.
Así, el ataque bisca extender la ansiedad y el miedo no solo a los consumidores, si no también a los accionistas. Y el mensaje va calando, arrastrado por el amarillismo de la prensa generalista.
El desenlace ya se prevé, cuando la confianza se diluye, la industria tiene que escuchar - no importa lo que los científicos quieran decir.
Una carrera contra el reloj y la lógica científica
La North America Metal Packaging Alliance (NAMPA), ha admitido que existe una febril carrera en la industria por encontrar sustitutos al BPA, pero advierte que falta tiempo para conseguir un reemplazo efectivo y seguro.
Esto suena como si los días del BPA estuvieran contados. La cuestión no es tanto si se debería usar, sino “cuando” los revestimientos estarán libres de esta sustancia química.
El único problema, parece, es si los industriales del metal y el plástico de embalaje están listos para recibir tsunami anti BPA que parece estar llegando. Sin un remplazo del BPA a la vista,son procelosas las aguas en que deberán navegar, podríamos estar a las puertas de una involución en la industria.
- Sección: Ingredientes
- Etiquetas: Bisfenol A, BPA





















