A pesar de afirmar su compromiso con la reducción de emisiones, Fonterra advirtió que la medida podría no ser efectiva a la hora de reducir las emisiones globales.
El intercambio de emisiones en Nueva Zelanda
El sistema de intercambio de Emisiones (ETS) de Nueva Zelanda tiene como objetivo incentivar a empresas y familias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la aplicación de impuestos.
La silvicultura, los combustibles líquidos fósiles, la energía en estado estacionario y los procesos industriales ya están gravados.
Los sectores de residuos y de gas de efecto invernadero sintético de Nueva Zelanda entrarán en el sistema a partir de 2013, y la agricultura a partir de 2015.
Pero Fonterra afirma que el sector agrícola estaba preocupado por los sobre costes atribuídos a las emisiones de carbono, a pesar de las medidas del gobierno para suavizar sus efectos.
Golpe de competitividad
Bajo este régimen, las empresas deben comprar las llamados "Unidades de Nueva Zelanda (NZUs) al gobierno para compensar las emisiones, y es probable que se aplique un beneficio de “dos por uno” al sector agrícola de 2015 a 2017.
Esto permitirá a los participantes del ETS gastar sólo una unidad de emisiones elegible para compensar cada 2 toneladas de emisiones de carbono, en lugar de una tonelada en la disposición normal.
Pero a pesar de esta contingencia, Fonterra afirma que el sector lácteo quedó preocupado, y alega que estos nuevos costos, que tendrá un promedio de más de €2,406 en una granja a partir de 2017, se sumarán a los €4,511 en costos de carbono de los combustibles agrícolas y energía, y tendrá un impacto en la competitividad.
Fonterra comentó que ha habido investigaciones prometedoras sobre la mitigación de las emisiones agrícolas, pero advirtió que no había soluciones innovadoras listas, y añadió que la inversión en investigación era el camino más práctico para reducir las emisiones y reducir los costos de carbono asociados.
Fonterra criticó el sistema, alegando que tendría sentido si los costos de carbono colocados a la agricultura se invierten en acelerar la investigación en herramientas de mitigación en las granjas.
Fonterra tomó nota de que sus accionistas han contribuido un 23% de los € 25,7 invertidos en la investigación de mitigación de emisiones.
Los agricultores de la empresa habían cortado las emisiones por litro en alrededor de 8,5% desde el año 2003, y también redujeron el consumo de energía en un 13,9% durante el período.
No podemos hacer más
El progreso hasta la fecha daba a Fonterra seguridad de que podía hacer más, y que podía lograr una reducción del 30% de las emisiones asociadas a cada litro de leche obtenido y procesado en Nueva Zelanda.
Lograr este objetivo significaría una reducción de 4,9 toneladas en las emisiones globales en una base anual.
Un panel de revisión nombrado por el gobierno (la revisión Caygill) evaluó el esquema de ETS de Nueva Zelanda en junio, e hizo caso omiso de las objeciones de la industria para concluír que la agricultura debe estar sujeta a este régimen a partir de 2015.
El panel de revisión concluyó que hay beneficios a corto y largo plazo con la inclusión de la agricultura en el ETS.
A corto plazo, el ETS fomentará el uso de las tecnologías existentes para mejorar la productividad.
A largo plazo, el ETS apoyará los esfuerzos para desarrollar e impulsar el uso de nuevas tecnologías de reducción.
Los enemigos del ETS
Sin embargo, en un ataque salvaje al examen Caygill, la Coalición de Ciencia del Clima de Nueva Zelanda desmintió las afirmaciones del gobierno de que la nación estaba alineando su política de emisiones con los socios comerciales.
Fonterra toma nota de la lucha de Nueva Zelanda para salir de la recesión económica, EE.UU., China, Japón, Canadá y Corea del Sur, han considerado y rechazado una ETS nacional, y comenta ácidamente que ésto deja atrás a Australia, donde un electorado que votó en contra del precio del carbono podría (o no) tener una tasa temporal impuesta por un solo voto.
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