Recientemente en un artículo publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, los investigadores explican las bases moleculares del efecto “anti-grasa” de este condimento, que atribuyen a la piperina, la sustancia que le confiere su sabor característico (y picante).
La piperina es un alcaloide que interfiere con la actividad de los genes que controlan la formación de nuevas células grasas.
De este modo, acciona una reacción metabólica en cadena que permite mantener la grasa bajo control.
La mayor termogénesis que causa el consumo de pimienta hace que el metabolismo sea más activo y por eso, el balance energético diario podría verse beneficiado sin caer en desequilibrios que favorezcan el exceso de peso corporal.
Según se informó en la revista "Critical Reviews in Food Science y Nutrición", ya que puede estimular la liberación de las enzimas digestivas del páncreas, que van a actuar tras el consumo de alimentos, mejorando la actividad digestiva en el tracto gastrointestinal.
El uso de extractos de pimienta negra, sugieren los autores, podría ayudar a combatir la obesidad y otras enfermedades relacionadas.
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