La Corte Suprema de Justicia de Brasil dictaminó que cualquier decisión que se adopte en un tribunal local debe aplicarse a nivel nacional.
Devolución del dinero cobrado irregularmente
Esta decisión se tomó en el contexto de una batalla legal en la que cinco millones de agricultores brasileros están tratando de recuperar los pagos efectuados a Monsanto durante la última década.
Si los agricultores brasileros llegan a ganar, Monsanto podría verse obligada a pagarles US$ 7.500 millones.
Una decisión inicial de un tribunal local de Rio Grande do Sul estableció en abril que Monsanto no podía seguir cobrándoles a los agricultores por el uso de sus semillas de soja genéticamente modificada porque las patentes relacionadas con este cultivo ya expiraron en Brasil.
El veredicto del tribunal obliga a Monsanto a dejar de cobrar regalías por el uso de sus semillas de soja genéticamente modificada y a devolver las cobradas desde 2004 a los agricultores o a pagar al menos US$ 2.000 millones.
Monsanto apeló el veredicto del tribunal y está esperando la realización de una audiencia que tendrá lugar en la corte local de Rio Grande do Sul.
Pugna por la cobertura geográfica del fallo
Mientras que Monsanto alega que la decisión del tribunal local solamente debería aplicarse a Rio Grande do Sul, la Corte Suprema de Justicia de Brasil argumenta que su impacto debe cubrir todo el territorio nacional.
Al final la Corte Suprema de Justicia de Brasil se reafirmó en su posición según la cual la decisión del tribunal de Rio Grande do Sul debe aplicarse en todo el país.
Ahora Monsanto quizás no sólo deba pagarles miles de millones de dólares a los agricultores brasileros, sino que además dejará de cobrar las regalías futuras por el uso de sus semillas de soja genéticamente modificada.
Esta batalla legal empezó en 2009 cuando un consorcio de agricultores brasileros del estado de Rio Grande do Sul decidió demandar a Monsanto argumentando que los montos que debían pagar por concepto de regalías no eran justos.
Uno de los ejes de la polémica en los tribunales es de carácter jurídico porque mientras que una ley brasilera reconoce las patentes internacionales, otra les permite a los productores utilizar en sus cultivos las semillas de manera reiterativa sin tener que volver a pagarle al proveedor original de ésta.
Según los agricultores, Monsanto está ganando demasiados beneficios a partir no sólo de la renovación de las semillas de las cosechas sino también de los cultivos plantados en años anteriores.
De esta manera Monsanto cobra no sólo por la venta de las semillas sino también por el rendimiento que la explotación de éstas ofrece mucho tiempo después.
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