El artista e investigador británico James Gilpin es portador de diabetes tipo 1 se ha inspirado en su enfermedad para emplear la orina, rica en azúcar de los diabéticos de edad avanzada, para crear un Whisky.
La orina es recolectada de voluntarios de edad avanzada, entre ellos su propia abuela Gilpin. Es purificada eliminando el azúcar y luego el líquido es usado para acelerar el proceso de fermentación.
Después de ser fermentada, otros ingredientes son añadidos para dar color, aroma y viscosidad. Finalmente es embotellado con el nombre y la edad del donante.
El producto no está destinado a ser vendido, por suerte, solo intenta explicar que con recursos biológicos producidos en abundancia, como la inocente orina, se pueden obtener productos.
Según su creador, el whisky producido es de buena calidad y podría ser exportado.
De hoy en adelante recomendamos leer con sumo cuidado las etiquetas de los licores, uno nunca sabe qué tipo de filtraciones pueden inspirar a un artista destilador.
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