Detrás del surgimiento de AB-InBev está una fuerte cultura empresarial incubada desde hace muchos años en la cervecera Brahma.
Esta cultura, factor clave de la expansión de esta cervecera, ha ido permeando a cada una de las empresas que se han ido fusionando, como InterBrew, o que han sido adquiridas como Quilmes.
Una carrera desde cero
Mientras que algunas empresas prefieren contratar a los empleados a mitad de carrera con años de experiencia en otras empresas, InBev busca recién graduados para formar líderes en su particular cultura corporativa a partir de cero.
"Los líderes pueden formarse, pueden ser entrenados, pueden mejorar sus habilidades", dijo Brito, nacido en Brasil, que recibió un MBA de la Escuela de Negocios en 1989.
Brito, es un ejemplo de ello, su carrera ha discurrido desde Brahma hasta AB-InBev de forma ininterrumpida, en constante ascenso acompasada por el crecimiento dado por las adquisiciones.
La austeridad como pilar
Tras el éxito de AB-InBev hay una cultura austera, centrada en los resultados y con recompensas no vinculadas necesariamente al salario si no a mayores responsabilidades
Los directivos no reciben los beneficios habituales. No tienen vehículo de empresa y tampoco reciben cerveza gratis, práctica habitual en el sector.
Sin embargo existe un sistema de compensación "muy agresivo", con las "trampas" habituales de la generosidad corporativa. Si no hay resultados, no hay bonus y los resultados no se evalúan a corto plazo.
En el ambiente de trabajo también se impone esa cultura. Por ejemplo, el mismo Brito no tiene una oficina cerrada, si no que comparte mesa con sus vicepresidentes y directivos, lo que ayuda a mantener una relación fluída de información a través de reuniones improvisadas.
Un equipo motivado y exigido al límite
Inspirar la gente ha impulsado la cultura de la empresa y los resultados financieros, dice Brito.
Una cultura de alto rendimiento se construye a partir de un objetivo en común, de un sueño compartido que sea lo suficientemente poderoso para darle un sentido y un propósito a cada uno de los trabajadores.
A la gente exitosa le gusta estar expuesta, a la gente con talento le gusta estar en equipos ganadores y eso es lo que se preocupa AB-InBev de promover a través de una presión constante, donde no hay nada ganado, donde los resultados pasados no implican éxitos futuros.
Para Brito la diferencia está en la gente, de 85.000 personas, solo 250 son realmente los que hacen la diferencia. Esas personas son gestionados de una manera diferente, porque queremos asegurarnos de que están emocionados y no van a dejar la compañía.
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