La gracia del anuncio de Quilmes está en ver a japoneses comportarse como argentinos y pedir empanadas de carne para todos (¡nada de sushi!), a españolas comportarse como argentinas, a norteamericanos 'red neck' protestar ante la cuenta del restaurante como argentinos, a chinos protestar una jugada de fútbol como argentinos, ...
La gracia del anuncio de Quilmes está en comprobar cómo los argentinos siguen teniendo un enorme sentido del humor y saben reírse de sí mismos y de sus tics nacionales, con un punto de ternura y hasta de nostalgia, cuando andan lejos de allá. Mira vos!!! ¡Un brindis con Quilmes!





















