Cierto que no es para tanto, pero no está mal presentarla así y concederle un carácter mítico que esquiva cualquier descripción objetiva de producto (sabor) y opta por proponer un entorno legendario y una forma de consumo (muy frío y en pequeñas dosis).
Jägermeister busca su lugar en la mesa de bebidas y lo hace con este spot que mezcla cierto universo pendenciero con un espíritu de Roger Corman pasado por la mirada posmoderna de algún emulador de Fincher o Lynch. Y lo hace con la mejor de las intenciones y un buen resultado: dotar de personalidad propia a una bebida poco familiar.
- Sección: Marketing
- Etiquetas: Alemania, EEUU, licor de hierbas, hombres, masculinidad




















