Es un cuento precioso que le cuenta un padre a su hija en un McDonalds, un cuento ilustrado por unas imágenes que recuerdan escenas del gran Michel Gondry y que mezclan las esperanzas olímpicas con el referente como deportista, esforzado competidor y modelo a seguir.
Más que la épica deportiva que suele acompañar a esta clase de anuncios preolímipicos, este spot recurre a un mundo de fantasía hecha real y posibilidad. A un precioso universo onírico que inspira más allá de los logros y llega hasta los intentos, los mejores intentos que nos hacen ser mejor de lo que creíamos ser.
- Sección: Marketing
- Etiquetas: cervezas, McDonald's, restaurantes





















