Todo lo que necesitamos es amor; ni crisis financiera, ni subida de impuestos ni depresión globalizada. De ahí que la idea de esta nueva campaña de MER juegue con la posibilidad de un embajador del corazón, de un 'amador justiciero' que hace del mundo un lugar mejor o más empalagoso, si nos ponemos en lo peor.
Se acabó la estética escandinava fría y de líneas rectas: agárrense que vienen curvas, y besos, y abrazos... de todo corazón.




















