La demanda fue presentada en febrero por la firma Finkelstein Thompson LLP en nombre del demandante Charles Hairston.
Finkelstein Thompson LLP ya había presentado la demanda colectiva contra Jamba Juice alegando que el esteviósido no es natural debido al tratamiento químico que se utiliza para extraerlo de la hoja de stevia.
Proceso de fabricación químico
Según la demanda colectiva, las bebidas SoBe Lifewater de South Beach Beverage Company no son “completamente naturales” debido a que contienen ingredientes "procesados antinaturalmente, sintéticos y/o no naturales".
Hairston se opuso a la frase “completamente natural” para describir las bebidas que contengan vitaminas C, B12, B6, B3 y B5 que a su juicio se han producido utilizando "procesos de fabricación químicos" aunque algunas de ellas sean químicamente idénticas a sus contrapartes naturales.
¿Dónde está la fruta?
Mediante el uso de nombres de frutas como Black Cherry Dragonfruit o Strawberry Kiwi Lemonade junto con la expresión “completamente natural” en las etiquetas SoBe Lifewater crea en los consumidores una expectativa razonable de que los productos son fabricados con ingredientes naturales.
Según Hairston, las etiquetas dan la impresión de que los productos realmente contienen las frutas mencionadas.
Hairston declaró que los acusados saben que los reclamos de su etiquetado son falsos y engañosos, por lo que pueden inducir a los consumidores a cometer errores razonables.
El juez del distrito John F Walter rechazó este argumento y le concedió a South Beach Beverage Company la desestimación de la demanda.
Ambigüedades resueltas
Walter señaló que al leer en las etiquetas el mensaje “completamente natural” ningún consumidor sensato creería que las vitaminas añadidas son 100% naturales.
La decisión de South Beach Beverage Company de etiquetar el ácido ascórbico como vitamina C cumple con las regulaciones federales según las cuales ambos términos son sinónimos.
La información detallada de la lista de ingredientes de SoBe Lifewater aclara cualquier ambigüedad que pueda existir.
Walter añadió que las regulaciones federales les permiten a las compañías utilizar nombres e imágenes de frutas en los embalajes para describir el sabor de los productos incluso cuando éstos no contengan las frutas en cuestión.
En un caso reciente en el que Annie Lam se enfrentó a General Mills el juez del distrito Samuel Conti aclaró que si los reclamos hechos en la parte frontal del embalaje no son del todo ciertos, el etiquetamiento riguroso de los ingredientes en el respaldo no necesariamente significa que las compañías están actuando de manera engañosa.
Según Conti, se espera que un consumidor sensato vaya más allá del reclamo según el cual los productos están hechos con frutas de verdad para descubrir lo que se esconde en la letra pequeña.
Si en el embalaje se anuncia que un producto está hecho con frutas de verdad y aparecen imágenes de éstas, es razonable que un consumidor crea que este reclamo es cierto.
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