Luego que la belga InBev compró a su rival estadounidense Anheuser-Busch, se fijó la meta de conseguir US$ 7.000 millones mediante desinversiones para reducir la deuda de US$ 45.000 millones.
El comprador es la firma Blackstone, quien agregará 10 parques, incluidos tres SeaWorlds y dos Busch Gardens, a los activos de diversiones que ya tiene, como los museos de cera Madame Tussauds, Legoland y la 'vuelta-al-mundo' London Eye Ferris.
El acuerdo por la filial de parques de diversiones se suma a la venta sus plantas de fabricación de latas y de cervecerías en Europa del Este y Korea del Sur. Hasta ahora solo le hace falta US$ 500 millones para alcanzar la meta.
Sin duda InBev ha salido airosa de la montaña rusa financiera en que se montó para crear la primera cervecera a nivel mundial.
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