Algunos testigos escuchados en la investigación admitieron que un gerente de ventas de la empresa tenía la costumbre de contratar prostitutas para que aparecieran en las reuniones en las que se estimulaba a los vendedores a cumplir sus metas.
Según informó el Tribunal Superior do Trabalho (TST), el demandante está casado, es evangélico y señaló que su jefe llego incluso a atarlo para que viera películas pornográficas.
La pena había sido impuesta por un tribunal regional del estado de Paraná (sur) y, tras analizar un recurso presentado por la AmBev, el tribunal superior confirmó tanto la condena como el valor de la indemnización.
El TST decidió mantener la indemnización impuesta por el tribunal regional, por considerar que el empleado había sido sometido a asedio moral, además de considerar que éste fue avergonzado, informó el organismo judicial en una nota divulgada la noche del lunes.
La denuncia
En el expediente se afirma que el jefe además llevó a una stripper a la habitación del vendedor para que se desvistiera.
El vendedor también afirma que su equipo de trabajo era obligado a asistir a fiestas en fincas donde las prostitutas eran el incentivo para alcanzar los objetivos en ventas.
Los vendedores que cumplieron con los objetivos recibieron un bono para tener relaciones sexuales con prostitutas.
La postura oficial de Ambev Brasil
En el recurso que presentó ante el tribunal superior para pedir la anulación de la condena en primera instancia, la AmBev alegó que el daño sufrido por el empleado era "mínimo" y que el valor de la indemnización era "desproporcionado".
Fuentes oficiales de Ambev Brasil afirmaron que "la compañía, que cuenta con más de 30.000 empleados en Brasil, no practica ni tolera ninguna práctica indebida con sus empleados. Casos antiguos y puntuales no reflejan el día a día de la empresa".
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