La Abrabe presentó la denuncia ante el Cade al considerar que las nuevas botellas la litrão no podían ser compartidas por tener grabada la marca de Ambev, lo que ocasionaría subir la barrera de entrada para nuevos competidores, al aumentar los costes de los rivales e incrementar la posición dominante de Ambev que actualmente acapara alrededor del 70% del mercado brasilero.
¿Un obstáculo o un incentivo para la competencia?
La acusación también se refirió al ofrecimiento de beneficios a los puntos de venta por vender el nuevo producto, fidelizando de manera obligada a sus consumidores.
La defensa de Ambev afirmó que la litrão es una innovación que pone nuevas opciones a disposición del consumidor y que ofrece precios más bajos por una mayor cantidad de cerveza.
Ambev también argumentó que la aparición de la litrão intensifica la competencia en el mercado, incentiva a los demás actores a crear promociones y les plantea a competidores como Imperial, Petrópolis, Kaiser y Conti la posibilidad de sacar botellas similares.
Una política agresiva pero lícita
Carlos Ragazzo, quien es el consejero ponente del caso, llegó a la conclusión de que no hubo una conducta anticompetitiva comprobada en la estrategia de negocio de Ambev por no compartir sus botellas de un litro con el resto de los competidores.
Según Ragazzo, la búsqueda de un mayor mercado por parte de un actor no es un delito.
Ragazzo señaló que no se ha probado que si la litrão gana cuota de mercado haya una amenaza contra el sistema de compartimiento de botellas de 600 ml.
El Cade no puede obligar a Ambev a colaborar con sus competidores compartiendo las botellas de un litro porque si lo hiciera estaría vulnerando la competencia que supuestamente busca proteger.
El consejero Ricardo Ruiz recordó la historia de infracciones cometidas por Ambev en contra de las leyes y las prácticas de la competencia pero señaló que no es posible impedirle comercializar la litrão ni obligarla a compartir las botellas con otros fabricantes de cerveza.




















