Proactiva, inmobiliaria propietaria de la planta de Letona en Barcelona, decidió impugnar la venta en diciembre pasado por un desacuerdo sobre el importe del arrendamiento que debían asumir los nuevos dueños de Cacolat.
El juez conminó en ese momento a las partes a llegar a un acuerdo antes de tomar cualquier decisión. Por el momento ha admitido a trámite la impugnación y si considera que tiene fundamento, la compra de Cacaolat podría convertirse en una pesadilla para el triunvirato Damm-Cobega-Victory.
El auto definitivo de la venta aún no se ha emitido y hasta que este auto esté en firme, los nuevos dueños no están obligados a pagar los € 74,4 millones que ofrecieron por Cacaolat y los otros ofertantes tampoco podrán recuperar los avales que depositaron para participar en la puja.
Este es un marrón más que dejó la gestión de los Ruiz Mateos y que parece no tener fin. Por el bien de la plantilla y de los consumidores fieles a la marca, esperemos que Proactiva y Damm Cobega lleguen a un acuerdo.





















