Cacaolat es una de las empresas de Nueva Rumasa que ha acudido al preconcurso de acreedores al que se acogió Ruiz Mateos. De ser la niña bonita del conglomerado ha pasado a ser una más de las empresas que, según la prensa, tiene comprometido su futuro.
Eso es lo que se deduce de ciertos titulares de prensa que vienen apareciendo desde que estalló el escándalo, y que al parecer lo que más les gusta de Cacaolat es el color de fondo de su logotipo.
Si se analiza la trayectoria de este exitoso producto, no es la primera vez que se ve sometido a problemas. Bien se podría decir que es una marca 'superviviente'.
Con tan solo 3 años en el mercado vio suspendida su producción durante 14 años debido a la Guerra Civil primero y después a las difíciles condiciones de la posguerra.
En 1950 renace como ave Fenix con un lema que ya quisiera haber inventado Ogilvy: Con la misma calidad de 1936. Si sobrevivió a la guerra, la posguerra, al cisma de la industria láctea catalana en los 70, al escándalo y a la quiebra de Parmalat a principios de siglo ¿Por qué no podrá sobrevivir a Ruiz Mateos?
La pregunta pertinente es por qué no ha triunfado más allá de Cataluña y el Levante Español.
O mejor, reformulemos la pregunta en un entorno global ¿Por qué otras marcas más poderosas como Nestlé, Cadbury, Danone o incluso la misma Coca-Cola no le han echado mano antes?




















