La FAO publicó un informe donde alerta que el mundo afronta una crisis alimentaria global causada por el incremento del precio de las materias primas, que ya han alcanzado los niveles a los que se produjeron durante la crisis financiera de 2008.
Todo el mundo está preocupado
Y aunque el informe de la FAO pone las cosas en blanco sobre negro, este no hace más que confirmar lo que se veía venir. Ahora no hay líder político, financiero o industrial que no se haya pronunciado sobre el grave riesgo.
Sarkozy quiere tomar medidas para evitar la 'especulación', ya sea reformando la FAO o llevando el problema al G20 para evitar revueltas sociales.
Trichett, el máximo jefe del Banco Central Europeo, teme a las presiones inflacionistas que den al traste a la lánguida recuperación de la anterior crisis.
Los Ministros de Economía de media Latinoamérica declaran en ruedas de prensa que creen -y ruegan- que los precios ya han tocado máximos para calmar a la población.
El petróleo el primero que sube
El petróleo ha vuelto a repuntar de precio y este incremento repercute en toda la cadena logística de la industria alimentaria. Afecta el precio de transporte de los ingredientes, insumos y productos finales.
Además influye de forma directa en el coste de los fertilizantes, pesticidas y en el plástico utilizado en el packaging.
Peor también tienen otro efecto , al incrementarse el precio del petróleo aumenta la presión al alza del precio del maíz y el azúcar, ya que estos ingredientes también se utilizan para fabricar biocombustibles, que son rentables solo con un petroleo caro.
Las causas de fondo: La China, la India y la Niña
Una clase media que crece con fuerza en los países emergentes, sobre todo en China e India, ha provocado un aumento exponencial de la demanda de productos agrícolas, petróleo o el aluminio, entre otros.
Además en 2010 la producción de cereales y azúcar se ha reducido por las malas cosechas provocadas por el fenómeno meteorológico de La Niña, que ha causado diversas sequías, inundaciones e incendios en África, Latinoamérica, Asia y Rusia.
Y cuando no han sido los fenómenos naturales los que han reducido la oferta de productos agrícolas, han sido los conflictos políticos, que como en el caso del cacao en Costa de Marfil, han hecho subir los precios a sus máximos en más de dos décadas.
Una causa colateral, pero de peso
Como si al incremento de la demanda y la reducción de la oferta no fueran suficientes, en la ecuación de la crisis alimentaria hay que agregar el efecto de la especulación financiera.
El capital que busco refugio después de la crisis de las .com en la burbuja inmobiliaria desde 2008, con el estallido de esta, ha venido a parar al mercado de futuros de las materias primas al considerarlo más seguro. Este movimiento ha causado naturalmente un incremento de los precios.
En esa dinámica cuando hay sequías en un lugar o inundaciones en las antípodas, hay quienes tratan de no vender de inmediato a la espera de mejores precios, mientras que otros buscan comprar lo máximo posible para asegurar su producción a un coste razonable. El mercado de futuros se convierte en una ruleta meteorológica. Siempre lo ha sido.
Y es aquí donde Sarkozy ve fantasmas -o guillotinas- y pretende actuar contra los especuladores financieros, sin percatarse que mucha de la distorsión del mercado alimentario mundial se debe al proteccionismo impuesto por la Unión Europea.
¿Qué pasará en 2011?
Siguiendo la ley de Murphy -si algo está mal, empeorará-, los escenarios que se plantean no son muy alentadores para la industria.
La cosecha de cereales será la peor en 13 años según las previsiones del Departamento de Agricultura de EEUU. A lo que hay que sumar que Rusia restringirá las exportaciones.
El cacao no bajará hasta que lo haga del poder el actual dictador de Costa de Marfil,que aguanta la presión de la Unión Europea con la misma tenacidad que un niño su chocolatina.
La demanda interna de países castigados por crudas condiciones climáticas les obligará a restringir exportaciones o intervenir el mercado. Perú, Bolivia y Ecuador han intervenido el mercado del azúcar.
Hay quien es optimista y quien se frota las manos
El café y el azúcar pueden amainar su oleada alcista gracias a las cosechas record que se esperan. Falta ver que la Niña no arruine las perspectivas ya sea con un mal clima meteorológico como político.
La industria alimentaria no tiene otra alternativa que trasladar esos incrementos en los precios de las materias primas al consumidor. Lo que sin duda deprimirá la demanda y será aprovechado por las marcas blancas para seguir ganando terreno.
Pero el mayor riesgo para la industria está en los embargos y nacionalizaciones que se puedan decretar aprovechando el malestar social. Una muestra de ello ha sido la amenaza de Evo Morales a Coca-Cola en Bolivia.
El panorama es sombrío para la industria, pero mucho más para los consumidores, ni que decir para quienes en bonanza o en crisis padecen una contante emergencia alimentaria.
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