Liberalismo de Playa
El Ayuntamiento argumenta que desde hace 15 años está vigente la "homologación de marcas", un sistema que cada cuatro años permite a las grandes empresas de alimentación pujar en sobre cerrado por la exclusividad.
La homologación de marcas no es más que un eufemismo. Un atentado al libre mercado, una aberración que le abre las puertas al monopolio y al abuso en precios, cuyo principal víctima es el consumidor, que ve cómo se cercena su libertad de elección y abusa de su bolsillo.
Otra víctima
Pero en este caso hay otra victima, el pequeño o mediano comerciante, que se ve obligado por contrato a adquirir a precios fijos a las "marcas homologadas" y a la vez sufre la fijación de precios de venta al público por parte del Ayuntamiento.
Así, son burócratas los que fijan desde sus escritorios el márgen de los 'chiringuitos', mientras que en la playa son los inspectores revisan día a día que se cumpla el contrato de exclusividad con las marcas para evitar 'contrabando'.
Hastiados con el abuso gubernamental y el acoso de los inspectores, la Asociación de Chiringuitos de Barcelona ha impugnado las nuevas licitaciones de locales, que adicionalmente estipulan precios máximos de venta al público y prohiben las planchas y la música.
La exclusividad, una práctica polémica
Los contratos de exclusividad son una vieja práctica de comercialización que no ha dejado de generar polémica. Son varios los casos alrededor del mundo en donde la justicia los ha condenado como una interferencia a la libre competencia.
Está claro que la inversión en material promocional se vea retribuída de alguan forma y que a nivel individual un comerciante decida que producto vende o deja de vender, al final es la oferta de su negocio.
También es evidente que quienes se someten a este tipo de adjudicaciones aceptan las condiciones del dueño de la infraestructura, en este caso el Ayuntamiento, y que están en libertad de aceptarla o no.
Libre competencia para tí, monopolio para mí
El problema es cuando los entes estatales que deberían asegurar la igualdad de condiciones de competencia se encargan de distorsionarla, dejando a los consumidores sin libertad de elección y a los concesionarios de los chiringuitos sin la libertad de gestionar sus propios márgenes de utilidad.
Esta circunstancia, que está siendo alentada por el Ayuntamiento de Barcelona, tiene un fin previsible, la desbandada de los pequeños comerciantes y la entrada de mega concesionarios, o de los propios fabricantes, generando una concentración poco sana para la sociedad, que ve restringidas las oportunidades de emprendimento.
Lo que vendría a corroborar que la libertad de mercado es como la física, se aplican diferentes conceptos dependiendo del tamaño, monopolio o duopolio para los unos, libre competencia para los otros.
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Todo consumidor a pasar por la dictadura de estas marcas, si quieres bien y si no también. ¿cuando se lleva el ayuntamiento en esta gestión?
Todo consumidor a pasar por la dictadura de estas marcas, si quieres bien y si no también. ¿cuando se lleva el ayuntamiento en esta gestión?





















