Esta temporada de lluvias está causando estragos en países como Honduras y Guatemala, que cultivan granos de café arábica de sabor suave.
Los cultivos golpeados por vientos y lluvias
Los fuertes vientos están tumbando las hojas de los árboles de café, dejando a la intemperie los granos que aún no han madurado.
El café maduro está cayendo en suelos anegados antes de que pueda ser recolectado cuidadosamente y los granos a menudo están tan dañados que no pueden venderse.
Esta situación está provocando un incremento del precio del café, que está llegando al 5,7% con respecto al de hace nueve meses.
Miles de campesinos centroamericanos están a punto de comenzar la cosecha en la mayor parte de los cultivos de Centroamérica en un momento en el que los stocks para garantizar el suministro están bastante apretados.
Las existencias de café arábica en los almacenes se han reducido casi un 60% desde septiembre de 2009.
Los grandes tostadores de café esperaban que esta cosecha en Centroamérica y Sudamérica sirviera para compensar la baja producción mundial de los últimos tres años.
Sin embargo, las fuertes lluvias que han caído en toda la región están acabando con estas esperanzas.
Además de dañar las cosechas, las lluvias están siendo un obstáculo para que los campesinos recojan los granos de café.
En El Salvador las lluvias han echado a perder el 2% de los 1,3 millones de sacos de 60 kilos de la cosecha de 2011 que el país tenía previsto exportar este año.
Las asociaciones de caficultores de los distintos países del continente reportan que este año la temporada de lluvias está siendo más larga y fuerte de lo habitual, lo cual además de no poder preverse está provocando graves daños tanto en el volumen de la producción como en las infraestructuras.
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