El informe del grupo cuyo título es “A Children’s Future Fund” llegó a la conclusión de que el gobierno británico debería gravar los alimentos potencialmente peligrosos para proteger a los menores.
Si no es saludable, que pague impuestos
El informe destaca el alto coste de las enfermedades relacionadas con la alimentación para el National Health Service, que según se estima cada año es de US$ 9.400 millones.
Según el informe, con un impuesto de 20 céntimos por cada litro de refrescos azucarados se podrían recaudar anualmente cerca de US$ 1.570 millones.
En el informe se propone que los fondos recaudados se usen para mejorar la salud de la población infantil.
El informe también propone considerar la posibilidad de gravar los alimentos que no son producidos de manera sostenible.
Sustain le exigió al canciller George Osborne que incluya el impuesto a las bebidas azucaradas en el presupuesto que debe presentar en marzo.
La propuesta de Sustain fue respaldada por 61 organizaciones entre las que se encuentran la British Dietetic Association, el City University’s Centre for Food Policy, el Consensus Action on Salt and Health, el Food Ethics Council y el World Cancer Research Fund.
Un costo más alto por alimentos sin valor nutricional
Mike Rayner de Sustain comentó que así como se aplican medidas fiscales para desincentivar el consumo de alcohol y de tabaco con el propósito de que la gente tenga una vida más saludable, se podría adoptar el mismo enfoque para los alimentos.
Rayner considera que el precio de los alimentos debería reflejar el coste que su consumo tiene para la sociedad.
Una revisión de los impuestos a los alimentos y a las bebidas podría reflejar de manera relativa el carácter saludable o perjudicial de éstos, según explica el informe.
Rayner añadió que la epidemia de obesidad causa enfermedades que amenazan la vida y el bienestar de millones de personas.
El informe afirma que los refrescos son el punto de partida lógico en el uso de los impuestos para estimular el consumo de opciones más saludables porque se trata de productos que no tienen ningún valor nutricional.
Diversos estudios demuestran que el consumo de bebidas azucaradas está ligado no sólo a la obesidad, sino también a la caries dental.
El informe recuerda que países como Finlandia, Francia, Hungría ya han gravado las bebidas azucaradas.
La reacción de la industria de bebidas británica
En respuesta al informe la Food and Drink Federation del Reino Unido señaló que los fabricantes de bebidas están comprometidos con el mejoramiento de la salud pública a través de medidas como la reformulación de sus productos, el suministro de información clara sobre el contenido nutricional de éstos y la creación de opciones más saludables.
Por su parte el director de la Asociación británica para los refrescos, Gavin Partington, aseguró que un impuesto sobre esas bebidas no logrará el objetivo de mejorar la dieta.
“La obesidad es un problema grave y complejo, pero un impuesto sobre los refrescos, que sólo aportan un 2 % de calorías a una dieta media, no servirá para abordarlo”, afirmó.
- Sección: Negocios
- Tópico: Compliance
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