Generalmente la deslocalización de la producción se fundamenta en la reducción de costes. Hasta el momento el flujo de fábricas ha sido de Norte a Sur, pero con esta decisión va en contravía. ¿Por qué?
Por una parte Kraft recibirá una subvencion de US$ 0,5 millones para la adquisición de equipos para la producción y envasado por parte del Delaware Council on Development Finance.
Así el estado de Delaware incentiva inversiones y crea puestos de trabajo, 29 en este caso de Kraft. Lo que qeuivale a poco más de subvencionar con cerca de US$ 17.000 cada puesto de trabajo o con el 5% de la inversión en maquinaria.
Ampliar la fábrica es asegurar su futuro ¿Y México?
Esta práctica de subvencionar, ya sea con dinero en efectivo, con reducción de impuestos o con facilidades o mejoras de la infraestructura es común alrededor del mundo.
La fábrica de Kraft localizada en Kent, Delaware, asegura su futuro en la medida en que se amplie y gane en productividad. Los políticos norteamericanos son pragmáticos y tienen claro que hacer.
Equipos de última tecnología, que aportan una alta productividad, sinergias al concentrar operaciones y de paso una pequeña subvención seguramente fueron las ventajas que tuvieron sobre el escritorio los directivos de Kraft a la hora de decidir.
¿Y México? es este un caso puntual o el inicio de una tendencia. ¿No son suficientes salarios menores y tratados de libre comercio sufiecientes para haber retenido la planta de Kool-Aid en México?.
Tal vez, solo tal vez, porque Kraft no se ha pronunciado al respecto, existan otros factores a la hora de decidir dónde se hacen inversiones. Y podemos ser temerarios,pero no habría que descartar que la violencia del narcotráfico empiece a ser un factor determinante, sobre todo después del asalto incendiario en Sabritas de PepsiCo.
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