Las cifras de reducción de ventas de bebidas alcohólicas de alta graduación van más allá de un lamento sectorial sustentado en preocupantes datos -con un descenso de hasta el 14% desde el pasado mes de julio, un crecimiento importante de las marcas blancas- y buscan llamar la atención sobre un elemento muy importante, que es el peso impositivo en esta clase de productos, que soportan más de un 50% de impuestos especiales en su precio y que contribuyen a llenar las cuentas del Estado, más que necesitadas de ingresos.
Como dato positivo, cabe destacar que el presidente de FEBE ha mantenido varias reuniones con responsables del nuevo gobierno, del que espera cierta ayuda para revertir la tendencia descendente en ventas. Confíamos en que será así.





















