A principios de este año fue anulado el impuesto federal sobre las bebidas azucaradas, sin embargo el Gobernador de Nueva York David Paterson, con el apoyo del alcalde de Nueva York Michael Bloomberg, retomó la idea subir el impuesto en un centavo por onza en las bebidas azucaradas en enero, ya que la ciudad se enfrenta a un déficit presupuestario de US$ 7.4bn.
Sin embargo, la industria de bebidas -, así como una parte del público estadounidense -se ha opuesto firmemente a este impuesto, con una serie de campañas de marketing anti-impuestos.
En todo el estado, quienes se oponen al impuesto han organizado marchas y peticiones, con trabajadores de la industria de bebidas argumentando que el impuesto podría costarles el empleo.
La industria se opone al impuesto, los consumidores también. Es una cuestión de libertad, no de salud, es la responsabilidad individual de una dieta sana frente al apetito fiscal de algunos políticos.
¿Le quedará claro a la sociedad cuales son los verdaderos intereses tras estas medidas?



















