También se han empezado a escuchar preocupaciones por parte de algunos senadores estadounidenses sobre el trato.
Preocupaciones antimonopolio
Una publicación comercial antimonopolio de Washington informó que el Departamento de Justicia estaba poniendo algunos de sus mejores abogados en el caso, y que parecía "poco probable" que permitiera que el acuerdo se lleve a término tal y como está estructurado actualmente.
Ninguno de los principales involucrados ha discutido sobre la situación, y el Departamento de Justicia declinó hacer comentarios.
Sin embargo, los observadores de la industria dicen que estos movimientos sugieren que el Departamento de Justicia tiene previsto presionar para hacer cambios significativos.
No está claro lo que podría hacer el Departamento de Justicia de EEUU, pero han circulado preocupaciones antimonopolio en torno a la compra desde que salió a la luz en junio.
Antecedentes
InBev ya vende casi la mitad de la cerveza en los Estados Unidos. Y se vio obligado a vender los derechos de los Estados Unidos por su cerveza canadiense Labatt cuando compró AB en 2008, debido a las preocupaciones de que tendría demasiada cuota de mercado en el estado de Nueva York.
Agregar a Corona a la cartera de productos de AB le daría una presencia dominante en los estados grandes como Texas y Florida, con la posibilidad de aumentar los precios y presionar a otros jugadores.
Para aliviar esas preocupaciones, AB-InBev llegó a un acuerdo paralelo con Constellation Brands, que importa los productos Modelo en Estados Unidos, esencialmente para poner un amortiguador adicional entre AB y Corona.
Cuando se anunció el acuerdo, AB-InBev dijo a los analistas que esta transacción no trae ningún cambio en el mercado de los EE.UU..
Pero parece que los reguladores antimonopolio no lo ven de la misma manera.
Oposición
Un informe publicado en el Capitol Forum, un boletín escrito por abogados antimonopolio de Beltway, dijo esta semana que la división antimonopolio del Departamento de Justicia ha puesto a algunos de sus principales empleados en el caso, que ha traído economistas para revisar el plan de AB InBev y que se está preparando para una lucha.
Bajo la presidencia de Barack Obama los funcionarios de Justicia han tomado una postura más agresiva hacia las fusiones - especialmente los que involucran a rivales en industrias altamente concentradas - y ha ganado algunas victorias importantes, incluyendo el bloqueo de la propuesta adquisición de T-Mobile por parte de AT&T por US$ 39.000 millones el año pasado.
Ahora, según los observadores antimonopolio, estos oficiales están buscando otro gran caso,. Y al parecer han recibido un regaño por parte de la industria de la cerveza en el caso de Bud y Modelo.
Varios distribuidores han hablado con funcionarios del Departamento de Justicia sobre el acuerdo, según la Asociación Nacional de Mayoristas de Cerveza (NBWA).
El acuerdo podría ser un punto de apoyo en el tranquilo pero creciente forcejeo entre cerveceros y sus grandes mayoristas por la consolidación del sistema nacional de distribución de la era de la prohibición.
AB-InBev, en particular, ve la posibilidad de obtener grandes ganancias de su red de mayoristas, pero esos beneficios serían a costa de sus más de 600 distribuidores independientes, e interferir en la fusión podría ser una manera de hacerlo retroceder.
La NBWA afirma que se compromete a garantizar que la independencia de los distribuidores de cerveza se mantenga y no se debilite como consecuencia de esta adquisición.
Los pequeños fabricantes también están haciendo oír su voz frente al Departamento de Justicia, .
La Asociación de Cerveceros, que representa a los cerveceros independientes afirma que se ha puesto en contacto con los reguladores para intervenir en el caso.
También han contratado a Jones Day, una poderosa firma de Washington, para que los represente en el asunto.
Los cerveceros independientes
La principal de las preocupaciones es el espacio en las estanterías.
Según The Sant Louis Brewing Co., una vinculación entre AB y Modelo, con una creciente cartera de cervezas artesanales de propiedad de AB como Goose Island y un mayor control sobre los distribuidores, podría sacar de las estanterías a una multitud de pequeñas cervezas independientes, lo que podría perjudicar a los consumidores.
Asegura que es el consumidor quien al fin y al cabo decide lo que quiere comprar, pero señala que si un consumidor entra en un bar o una tienda de abarrotes y las cervezas de cervecerías independientes no están disponibles, entonces el consumidor no puede decidir, lo que califica como una distorsión del mercado.
- Sección: Negocios
- Tópico: Libertad de Mercado
- Etiquetas: Modelo, Cerveza. AB-InBev, Fusiones y adquisiciones




















