Nestlé hizo una evaluación en torno a los embalajes más apropiados para este tipo de producto y basándose en un estudio de consumo decidió prescindir de los envases plásticos.
Esta decisión se circunscribe exclusivamente al mercado alemán y no se conocé si afectará a otros mercados o revierta la tendencia de uso de envases plásticos en productos de consumo infantil dentro de Nestlé.
La prefencia por el vidrio
Según un estudio de InSites publicado a finales de 2010, los consumidores europeos están dispuestos a pagar más por comprar alimentos para bebés en envases de vidrio.
Un 14% de los consumidores que participaron en la encuesta prefiere los envases de vidrio, frente a un 3% que confesó que prefiere otros materiales.
Para algunos expertos, esta preferencia es típica de los países desarrollados, donde los mayores costes asociados al packaging en vidrio son asumibles por un alto porcentaje de la población, y donde hay una mayor suceptibilidad con los riesgos no evidentes y de largo término.
Entre tanto en países en vías en desarrollo el coste es un factor determinante de la preferencia y los consumidores son más suceptibles a los riesgos puntuales y de corto espectro, como lo demuestra la ola de pánico desatada en Surámerica por una mala lectura de una noticia de un incidente de Nestlé en Francia.
En definitiva al parecer el mundo se divirá entre aquellos que temen al BPA y aquellos que temen a las esquirlas.
















