Se quiere aprovechar el almidón presente en las cáscaras de papa para hacer una bolsa flexible, no ruidosa y biodegradable.
Hasta el momento las cáscaras de papa son tratados como un subproducto residual del proceso que se emplea en alimentación animal.
Una alternativa silenciosa
El "sonoro" fracaso de las bolsas de celulosa a base de madera de la marca SunChips, que fueron retiradas del mercado en EEUU, alienta el desarrollo de un nuevo material biodegradable para las papas fritas.
Las bolsas de pulpa de madera tienden a ser “ruidosas” y “crepitantes” lo que PepsiCo encuentra preocupante ya que los consumidores podrían abandonar el consumo de la marca.
Se espera que las bolsas desarrolladas a partir del almidón estabilizado de las cáscaras de papa no presente este problema.
Una tendencia natural
Utilizar subproductos del proceso como parte del envase del producto se está convirtiendo en una tendencia en el packaging ecológico.
Coca-Cola fue la primera en lanzar una botella fabricada utilizando residuos de la refinación de la caña de azúcar. La 'Plant Bottle' ya se utiliza en México, Japón y Estados Unidos.
También a partir de la cáscara de frutas tropicales como el plátano o el lichi se ha desarrollado en Malasia un plástico biodegradable que puede costar un 10% menos que su contraparte pertroquímica.
Todos estos son esfuerzos de la industria por minimizar su impacto ambiental y optimizar sus procesos para hacerlos más rentables.
Esperamos que PepsiCo no vuelva a caer al pisar esta cáscara que es el packaging biodegradable.
- Sección: Packaging
- Tópico: Sostenibilidad
- Etiquetas: PepsiCo, Frito Lay, Bolsa compostable




















